miércoles, 2 de marzo de 2011

Reflexiones de Alberto Mangeul sobre libros y literatura


En realidad, la literatura es un gran chiste que hay que seguir, y en el que uno descubre cómo no tenerles miedo a los grandes nombres, a gente que escribió grandes obras pero que no tenía con qué pagar el alquiler, le dolían las muelas o tenía problemas con sus hijos. Eventualmente uno descubre eso, que la cultura universal con mayúsculas es una versión de lo que nos ocurre todos los días. Es apasionante, en especial cuando lo descubren lectores jóvenes, que de pronto ven que un pensamiento que tuvo Quevedo o Nabokov lo tuvieron ellos también, sólo que los autores tuvieron las palabras justas para expresarlo. Para eso, al final, sirve la literatura, para descubrir lo que ya sabemos.
                                                                                                                                      Alberto Manguel

¿Por qué?
 
Elegimos nuestro camino a lo largo de interminables estanterías seleccionando este o aquel volumen por ninguna razón claramente discernible: por la cubierta, por el título, por un nombre, por algo que alguien dijo o no dijo, por una corazonada, por capricho, por error, porque creemos que podemos encontrar en ese libro un relato, un personaje o un detalle determinados, porque creemos que fue escrito para nosotros, porque creemos que fue escrito para cualquiera menos para nosotros y queremos saber por qué hemos sido excluidos, porque queremos aprender, o queremos reír o queremos entregarnos al olvido.

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Alberto Manguel en La biblioteca de noche.

Origen del sombrerero de Alicia en el País de las Maravillas

En la década de 1800 los fabricantes de sombreros a menudo tenían problemas de salud, tanto físicos como mentales. Sufrían temblores, espasmos en todo el cuerpo y alteraciones de la personalidad que les llevaban a comportarse de forma extraña y por la que los demás los calificaban de locos.
Pero no eran signos de locura, lo que sucedía en realidad era que mostraban signos de envenenamiento por el mercurio que utilizaban para el procesado del fieltro con el que confeccionaban sus sombreros. Inadvertidamente respiraban los vapores tóxicos del mercurio que se acumulaba en su hígado, en sus riñones y… en su cerebro. Era un peligroso gaje del oficio.

El poder de la imaginación


La obra y el poeta

R.F. Burton

El poeta hindú Tulsi Das, compuso la gesta de Hanuman y de su ejército de monos. Años después, un rey lo encarceló en una torre de piedra. En la celda se puso a meditar y de la meditación surgió Hanuman con su ejército de monos y conquistaron la ciudad e irrumpieron en la torre y lo libertaron.

Breve cuento sobre la pasión (o enfermedad) hacia los libros


El cuento del bibliófilo

Érase una vez un hombre que amaba los libros por encima de todo. Tal era su pasión, que miles de libros se amontonaban en estanterías que llegaban hasta el techo y que día a día parecían crecer sin remedio.
Un día de Agosto su mujer le dijo -O yo, o los libros, tú decides.
 Y el hombre decidió dejar de comprar libros.
A los pocos días enfermó.
Los médicos desconocían la causa de su enfermedad. Su mujer, ya desesperanzada, convenció a los libreros para que montasen unas mesas bajo la ventana de su habitación, y así poder oír el murmullo del negocio.
Repentinamente, el hombre mejoró, pero nunca volvió a ser el mismo.

Algunos textos y citas sobre la lectura


“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo…Solo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”.
                                                                                                                          Jorge Luis BORGES

“Mala cosa fomentar la afición a la lectura entre los niños. Cuando los jóvenes lectores sean mayores estarán indefensos ante la vida, que es ágrafa, analfabeta u audiovisual”.
                                                                                                                         Juan Carlos ONETTI

“La literatura es esencialmente soledad. Se escribe en soledad, se lee en soledad y, pese a todo, el acto de la lectura permite una comunicación profunda entre los seres humanos”.
                                                                                                                          Paul AUSTER

“El lector es, cuando lee, el propio lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico ofrecido al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo”.
                                                                                         Marcel PROUST en El tiempo recobrado

“Realmente es como si yo me hubiese perdido y que alguien de golpe viniera a darme noticias mías”.       
                                                                                                                          André BRETON

“Quizá los niños no tengan por qué leer necesariamente esos libros que llamamos para niños. Quizá incluso (qué horror, qué cosas llega uno a pensar) no tengan por qué leer libros en absoluto. Quizá solo tengan que leer aquello que quieran…cuando quieran leer. Y quizá si les ayudamos precisamente en eso, lo que entonces lean resulten ser… libros: sola, única y sencillamente libros. No libros para niños, ni para funcionarios, ni para chicos, ni para adultos, ni para albañiles, ni para calvos. Solo libros. Libros hechos de la necesidad inaplazable que alguien tuvo en escribirlos una vez, llamárase Gripe, Cervantes, Rodari, Yourcenar, Schiller, Ende o Góngora. Libros hechos de amor por las palabras y por las cosas, por las sensaciones y por los misterios que las palabras pueden llegar a contar, a descubrir, a recrear.”
                                                                                                                            Miguel Azaola

“Leemos para dar sentido a nuestra presencia en el mundo y para confirmar nuestra alegría de estar en él”.
                                                                                                                          Fernando SAVATER